Historia del Seminario

Cuando el Cardenal Bueno Monreal fue nombrado Arzobispo de Sevilla, en el año 1957, el Seminario Menor de Sevilla se encontraba en Sanlúcar de Barrameda, en un antiguo convento de Franciscanos que alojaba a más de 300 alumnos en unas condiciones precarias. Por eso, con el asesoramiento del abad de curas párrocos de Sevilla, D. Antonio Tineo Lara, decidió crear un nuevo Seminario en la localidad de Pilas, más cercana a la capital. Éste se comenzó a construir en 1958, y abrió sus puertas en 1961, siendo su primer rector D. Miguel Artillo Galán. La ciudad de Pilas ofreció unos amplios terrenos en los que hubo espacio para campos de deportes, piscina, granja, huerta y zonas de paseo y descanso.

El proyecto lo hizo don Fernando Barquín, uno de los arquitectos punteros de la ciudad, que visitó Alemania, Bélgica y Holanda para elaborar el proyecto. Mientras abrió sus puertas el nuevo Seminario, se ocupó un espacio del convento de religiosas del cerro de los Sagrados Corazones de San Juan de Aznalfarache.

El Seminario Menor tuvo en Pilas épocas de esplendor, aunque el descenso del número de vocaciones en los años 80 hizo que cerrara sus puertas definitivamente en esa década, tras una reconversión como Seminario Medio, siendo Arzobispo de Sevilla Mons. Carlos Amigo Vallejo.

Poco después de su llegada a Sevilla, Mons. Juan José Asenjo mostró su deseo de reabrir el Seminario Menor en la Archidiócesis, dada la experiencia positiva que se puede comprobar en otras diócesis españolas. Firmó el decreto de apertura en enero de 2011 y, según está previsto, comenzará a funcionar el próximo mes de septiembre. Estará ubicado nuevamente en el cerro de los Sagrados Corazones de San Juan de Aznalfarache, en un edifico anexo a la Casa de Ejercicios Betania que funcionó como hotel durante la Exposición Universal de 1992 y que hasta ahora ha sido casa de espiritualidad.

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